Bebiendo solo a la luz de la luna
Entre flores y con un pote de vino.
Solo yo, bebiendo, sin un compañero.
La copa levanto e invito a la brillante luna.
Mi sombra enfrente ciertamente nos hace tres.
Pero la luna no puede beber,
Y mi sombra sigue los movimientos de mi cuerpo en vano.
Por breve tiempo la luna y mi sombra son mis compañeros.
¡Oh, sed gozosos! Debemos sumergirnos en la primavera.
Yo canto — la luna avanza caminando rítmicamente;
Yo bailo, y mi sombra se desparrama y se confunde.
En mi vigilia estamos alegremente unidos.
Al embriagarme estamos divididos y separados mutuamente;
Por mucho tiempo estaré deambulando sin intención alguna.
Pero como enamorados,
Guardaremos nuestra cita al lado del lejano Río Nublado.
—
Osvaldo Svanascini, in: Li Tai Po, Poemas, s.l. [Buenos Aires], 1950; p. 16
