Bebiendo solo bajo la luna
Rodeado de flores con un jarro de vino,
bebiendo solo sin un compañero.
La copa alzada convida a la luna:
con la sombra ahora se cuentan tres.
Pero la luna jamás ha bebido
y la sombra en vano sigue a mi cuerpo.
¡Hay que atender a la luna y a la sombra:
la dicha dura sólo una primavera!
Canto mientras la luna baila.
Bailo mientras mi sombra se divierte.
Despiertos, compartimos la alegría.
Ebrios, cada cual sigue su camino...
Errando eternamente, sin ataduras,
han de juntarse de nuevo en la Vía Láctea.
—
Juan Luis Delmont & Eugenio Montejo, in: : François Cheng,
La escritura poética china, seguido de una antología de poemas de los Tang, Valencia, 2007, p. 271
