Si quejas y lamentos pueden tanto
que enfrenaron el curso de los ríos
y en los diversos montes y sombríos
los árboles movieron con su canto ;
si convertieron a escuchar su llanto
los fieros tigres y peñascos fríos ;
si, en fin, con menos casos que los míos
bajaron a los reinos del espanto :
¿por qué no ablandará mi trabajosa
vida, en miseria y lágrimas pasada,
un corazón comigo endurecido ?
Con mas piedad debria ser escuchada
la voz del que se llora por perdido
que la del que perdió y llora otra cosa.
—
Garcilaso de la Vega (1501-1536)
Garcilaso de la Vega, Poesías castellanas completas; Castalia, Madrid; ISBN 8470397435
